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Un plan (aunque no sea) perfecto

No hablamos de la película...

Sino del oráculo de Omaha.

Warren...


Y con esto, ya tendrías el artículo de hoy.

Pero vamos a darle un par de vueltas a la idea...


No es lo mismo el qué, que el por qué, que el para qué.

Sin entrar en exquisiteces semánticas...

Una cosa es ¿qué quiere el donante? (lo que busca con su donativo)...

Otra el ¿por qué dona?

Y otra ¿para qué dona?


La gente, cuando dona, busca la felicidad. Ese es el qué.

Y puede tener mil y una... y más razones distintas (y no siempre las mismas) para donar... Ese es el por qué.

Pero solo dona para una cosa...

Para (ayudar) en lo que haces o lo que planeas hacer. Ese es el para qué.


La gente no dona por lo que eres, ni para sentirse bien, ni por lo que hiciste... (hablamos de tu organización).

Obviamente, todo influye y no podemos trazar líneas precisas de corte ni hacer divisiones estancas, menos cuando se trata de intentar analizar o comprender el comportamiento humano.

Pero en fundraising hay un consenso general y pacífico en algo, por otra parte, obvio.

La gente dona para ayudar a conseguir algo (que ya estás haciendo o que planeas hacer).


Sin actividad no hay donativos y, desde luego, no deberías pedirlos.


Llegan la Navidad y el fin de año... y vas a iniciar la campaña de recaudación de fondos más potente del año...

¿Para qué? ¿Para hacer qué?

Tienes que contarlo.

Aprovecha el correo de warm-up, aquel en el que cuentas lo que ya has hecho a lo largo del año, para apuntar tus planes para el año próximo.


Con tu ayuda, gracias a ti, hemos hecho todo esto que te cuento y muchas cosas más y el año que viene planeamos...


Y cuentas o esbozas tu plan.

Algo que deberás repetir, como recordatorio (lo que se vuelve a pasar por el corazón), en todos o casi todos los correos principales de la serie que envíes.


No pides dinero para ferraris... pides dinero para hacer (seguir haciendo, mejorar) algo.


Cuéntalo.


Algunas consideraciones sobre el plan de actividad para el año que viene de tu organización

De entre otras muchas posibles... que seguro que se te ocurren a ti.

Un plan tiene que ser... verdadero, real, posible.

Cuenta que vas a hacer... cosas que puedes hacer.

Puedes, y hasta debes, ser ambicioso en tus planes... pero no fantasioso.

Las fantasías... para el teatro, o los políticos.


Si en tu plan de envíos de la campaña de Navidad y fin de año vas a enviar un correo de ENCUESTA, tenlo en cuenta a la hora de contar los planes y objetivos del año próximo.

No puedes pedir opinión (a tu lista) e ignorar esa opinión.

Cuando cuentes el plan (de trabajo para el año próximo) atente, obviamente, a la actividad referida al objeto y misión de la organización. No entres en cuestiones organizativas, internas, burocráticas y aburridas que no le interesan a nadie y no son útiles para conseguir donativos.

Sé todo lo preciso y concreto que puedas con tus planes y proyectos. Da datos. También, si es posible, magnitudes económicas y hasta presupuestos.

Si (por la razón que sea) no es posible concretar algo... por lo menos apúntalo... pero no te limites a apuntar cosas.

Concreta.


Hay quien incluye entre sus planes cosas peregrinas o deseos inalcanzables... acabar con el hambre en el mundo y cosas así...

Este tipo de "planes", se pueden expresar como una meta, un objetivo aspiracional, pero no como parte de un (verdadero, real, posible) plan.

No tienes que cubrir todo el año.

Céntrate en 4-7-10 cosas verdaderamente estratégicas o importantes.

Pero...

Pon más énfasis, destacando la urgencia de la acción y los donativos, en los planes y acciones del primer trimestre del año que llega.


Si todavía no has hecho o redactado el plan...


ummm...
Pues para la campaña de Navidad y fin de año ...solo faltan...